
Una de las cosas que hay que enseñar a nuestros peques es a crearse un hábito para ir al dentista y para lavarse los dientes todos los días, al menos dos veces. Es difícil, pero no imposible, una de las etapas de aprendizaje-enseñanza paternos que no se debe pasar por alto.
Además, hay que abandonar la idea de que los “dientes de leche” no hay que cuidarlos, porque NO ES CIERTO: SÍ QUE SE DEBEN CUIDAR. E incluso, un poco más porque pueden dañar a los futuros dientes fijos.
Algunos médicos sostienen que el no cuidar de los dientes de leche puede derivar en caries e infeccionen que afecten a los dientes de debajo y, si se pierden antes de tiempo, los siguientes pueden crecer torcidos. Esto llevaría a ponerle aparato a los pequeños.
Hace poco leí en un foro que una madre estaba un poco preocupada porque a su hija le habían puesto el aparato de los dientes. Para ser realistas, actualmente casi todos los niños –y no tan niños– lo llevan porque siempre tienen algún pequeño defectillo que se puede corregir. Incluso mi sobrina con 21 añitos lo tiene puesto ahora.

Por tanto, lo más importante es que los más pequeños de la casa se acostumbren a cuidar de su salud dental porque de ello depende un correcto crecimiento de los dientes y una considerable reducción en las futuras visitas al dentista –algo bastante interesante, cabría añadir-.