
Esta tarde me llevo a mis hijas al zoo: una experiencia en familia, educativa y divertida. Es una de las mejores formas en las que los niños aprenden a apreciar la naturaleza: viéndola ellos mismos y aprendiendo de ella.
Recuerdo cuando era pequeña y nos llevaban de excursión al zoo. Aunque también lo siguen haciendo ahora, no es lo mismo, antes había más entusiasmo porque no era algo que se pudiera hacer todos los días, no era tan accesible.
Tengo muy buenos recuerdos de cuando iba con mis compañeros porque aprendíamos un montón viendo a los animales y nos reíamos de las cosas que hacían. Como lo disfruté mucho he pensado que la visita al zoo también debería hacerse en familia, para que juntos descubramos cosas sobre los animales. Será maravilloso. Además, tengo unos trajecitos de verano divinos para mis niñas, estoy que me salgo de alegría y emoción. A ver cómo se nos da.