
Ya hemos vuelto a casa después de unas divertidísimas (y cortas…) vacaciones. Nos lo hemos pasado genial, jugando juntas las tres en la arena (aunque la mayor hizo amigos, y prefería irse con ellos), visitando sitios interesantes, comiendo por ahí todos los días…
te dejas un pastón pero ver la cara de felicidad de tus hijas compensa con creces.
Ahora hay que ir pensando en volver a la rutina: yo a trabajar y mis peques a mentalizarse de que les queda poquito para volver al cole. Tendremos que comprar los libros (siempre lo dejo para el final…), cuadernos, bolis, pinturas y rotus…en fin, un millar de cosas.
La vuelta a la rutina se hace dura no sólo por volver a madrugar, sino porque después de pasar tanto tiempo con mis hijas las voy a echar más de menos que antes.